Instalar taquillas en un centro de trabajo no siempre es una decisión de comodidad: en muchos casos es una obligación legal. La normativa española es bastante concreta sobre cuándo hay que habilitar vestuarios y qué características deben cumplir los armarios que se instalen en ellos. Si tu empresa entrega uniforme, ropa de trabajo o equipos de protección individual, es muy probable que estés obligado a tenerlas.
En este artículo repasamos qué dice la normativa, en qué sectores la obligación es más estricta y qué requisitos concretos debe cumplir una taquilla para considerarse conforme.
Qué dice el Real Decreto 486/1997
La referencia principal es el Real Decreto 486/1997, de 14 de abril, que establece las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo. Su Anexo V, dedicado a servicios higiénicos y locales de descanso, es el que regula los vestuarios y, con ellos, las taquillas.
El texto es claro: los lugares de trabajo deben disponer de vestuarios cuando los trabajadores tengan que llevar ropa especial de trabajo y no sea razonable pedirles que se cambien en otro sitio. Y añade un requisito que suele pasarse por alto: esos vestuarios estarán provistos de asientos y de armarios o taquillas individuales con llave, con capacidad suficiente para guardar la ropa y el calzado.
Es decir: la obligación de taquillas no es independiente. Va unida a la obligación de vestuario. Si tu empresa está obligada a habilitar vestuarios, está obligada a instalar taquillas individuales con cierre.
Este real decreto se dicta en desarrollo de la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, que es el marco general, y se complementa con el derecho del trabajador a una protección eficaz en materia de seguridad y salud que recoge el Estatuto de los Trabajadores.
Cuándo son obligatorias las taquillas
Ropa especial de trabajo o uniforme
Es el supuesto más común. Si la actividad exige cambiarse de ropa por motivos de salud, higiene, decoro o por el uso de equipos de protección individual (EPIs), hay que habilitar vestuario y, por tanto, taquillas.
Entra aquí prácticamente cualquier empresa que entregue uniforme y espere que el trabajador se lo ponga en el centro: hostelería, sanidad, comercio con uniforme corporativo, mantenimiento, logística o industria.
Sectores con obligación reforzada
Hay actividades en las que la exigencia va más allá y aparece regulación específica adicional:
- Exposición a agentes biológicos — el RD 664/1997 obliga a mantener separada la ropa de trabajo de la ropa de calle.
- Agentes cancerígenos o mutágenos — el RD 665/1997 impone medidas de higiene reforzadas.
- Industria química y laboratorios — riesgo de contaminación cruzada de la vestimenta.
- Industria alimentaria — requisitos de higiene que hacen inviable mezclar prendas.
- Servicios de limpieza — contacto habitual con productos y superficies contaminadas.
En estos casos la solución habitual es la taquilla de doble compartimento, con separación física entre la ropa de calle y la de trabajo.
Requisitos que debe cumplir una taquilla
Individual y con llave
La norma habla de armarios o taquillas individuales con llave. Una estantería compartida o un armario común no cumplen: cada trabajador debe tener un espacio propio que pueda cerrar. Además de ser un requisito legal, es la base para que la empresa pueda exigir responsabilidad sobre los EPIs entregados.
Separación entre ropa de calle y ropa de trabajo
El propio Anexo V del RD 486/1997 prevé que los armarios para la ropa de trabajo y para la de calle estén separados cuando resulte necesario por el estado de contaminación, suciedad o humedad de la ropa de trabajo. En la práctica, esto es lo que justifica elegir taquillas de dos puertas o con tabique interior en lugar de un hueco único.
Capacidad suficiente
La norma no fija centímetros exactos, sino un criterio funcional: capacidad suficiente para guardar la ropa y el calzado. En la práctica, esto descarta los módulos demasiado estrechos o de poca profundidad si el trabajador debe guardar botas de seguridad, casco o prendas de abrigo.
Como referencia orientativa, un módulo de en torno a 30 cm de ancho y 50 cm de fondo permite colgar una prenda sin doblarla y dejar calzado en la base. Si hay EPIs voluminosos, conviene subir a 40 cm de ancho.
Ventilación y materiales lavables
Los vestuarios deben poder mantenerse en condiciones de higiene. Por eso las taquillas metálicas con ranuras o rejilla de ventilación son la opción estándar: permiten que la ropa húmeda se airee y su superficie se limpia y desinfecta sin degradarse, algo que no ocurre con los tableros de melamina cuando se mojan de forma repetida.
Qué ocurre si no se cumple
La falta de vestuarios o de taquillas cuando la actividad los exige es un incumplimiento en materia de prevención de riesgos laborales, sancionable conforme al texto refundido de la Ley de Infracciones y Sanciones en el Orden Social. Además de la sanción económica, en caso de accidente o inspección puede agravar la responsabilidad de la empresa.
Merece la pena verlo al revés: el coste de equipar un vestuario es reducido comparado con el de una sanción, y más aún si se opta por mobiliario reacondicionado.

Cómo elegir bien las taquillas
Cuatro decisiones resuelven la mayoría de los casos:
- Número de compartimentos. Uno por trabajador y turno. Si hay varios turnos que se solapan, calcula sobre el turno más numeroso más un margen.
- Simple o doble compartimento. Doble si hay contaminación, suciedad o humedad en la ropa de trabajo.
- Tipo de cierre. Llave para instalaciones estables; candado o cierre con código si hay rotación alta de personal.
- Material. Chapa metálica en vestuarios; melamina solo en zonas secas y de uso ligero.
Taquillas reacondicionadas: cumplir sin sobrecoste
La normativa exige que las taquillas cumplan unas características funcionales. No exige que sean nuevas. Y ahí es donde una taquilla metálica reacondicionada resuelve el problema por una fracción del precio.
El metal es, además, el material que mejor aguanta el reacondicionamiento: la estructura no se deforma, la chapa se repara y se repinta, y los cierres se sustituyen. Una taquilla metálica revisada puede tener por delante otros diez o quince años de servicio con el mismo nivel de cumplimiento que una nueva.
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Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye al asesoramiento de un servicio de prevención de riesgos laborales. Para determinar las obligaciones concretas de tu empresa, consulta con tu servicio de prevención.


